CONVERSACIONES CON UNA MADRE, SOLEDAD

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Recuerdo que con mi primer hijo, me encontraba en una ciudad nueva y desconocida para mi, acababa de llegar, dejando todo atrás para empezar una nueva vida con mi pareja, lejos de mi familia, de mi gente querida, y embarazada, pero sola.

Mi pareja apenas estaba en casa, tuve el sentimiento de nido, y preparé mi casa y su habitación con mimo, para que todo estuviese listo para la llegada del bebe, hasta aquí todo parecía estar controlado, fue cuando nació y toda la revolución hormonal que se apoderó de mi y mis sentimientos, y de pronto mi pequeño y yo, nos refugiamos el uno en el otro, paseaba sola buscando alguna mamá en el parque con quien charlar de lo que me estaba pasando, para plantear mil y una dudas, para sentirme acompañada en el proceso de ser madre para el resto de mi vida.

Si echamos la vista atrás, si pensamos en nuestros antepasados, antes, mucho antes de la civilización, de la grandes ciudades, de la soledad de cada piso y cada casa, la familias vivían y sólo concebían la maternidad desde la tribu, donde sabían que no iban a estar solas, que su madre, abuela, tía, o tribu les iba a acompañar y sostener en los momentos mas delicados.

Dicen que cuando un niño/a nace, la madre da a su hijo/a todo su ser, y para poder darlo necesita que a ella también la cuiden y la sostengan emocionalmente, que tenga un relevo cuando está cansada, cuando ha pasado la noche en vela, cuando sus hormonas están alteradas, cuando necesita conciliarse con todo ese nuevo mundo que le acontece, necesita tiempo y silencio también a solas.

Es frecuente ver, a madres paseando, porteando o lidiando con la rabieta de sus hijos/as, a solas, y cuan necesario es poder compartir todo lo que nos está pasando con algún grupo de amigas o de apoyo, o simplemente contar con una pareja que va a saber tomar el relevo, que va a estar para dar un abrazo infinito o que va liberar a la madre de sus hijos/as de un largo día de crianza a solas.

Porque la sociedad no nos ha preparado para esto, ni nos han educado o ayudado a comprender que también todo forma parte de un proceso, ni tampoco a los hombres, padres de nuestras criaturas, les han enseñado a saber estar y sostener emocionalmente a su mujer cansada, o a escuchar activamente las preocupaciones que surgen de una madre primeriza, o con dos hijos/as, que tiene que aprender a amar por igual, darles la misma atención, y el mismo cariño.

Pero, ¿Quién cuida a la madre? ¿Quién calma su llanto o su tristeza?, si tenemos una madre, abuela dispuesta, ya que ellas tienen ese sexto sentido, ellas ya pasaron por eso, si podemos pedir ayuda para que nos acompañen, nuestro proceso será mas suave y llevadero. Si no están cerca, buscad amigas, grupos de apoyo, grupos de lactancia, donde podréis sentiros arropadas y comprendidas y daros cuenta que no estáis solas, que todo pasará y cambiará y será un nuevo proceso.

“Para cuidar un niño/a, hace falta una tribu”, proverbio africano que nos habla de esto, no todo debe recaer en los hombros de la madre, es necesaria una red social, por suerte hoy en día y cada vez mas, surgen grupos de apoyo para muchas madres que se encuentran sobrevenidas, y que no saben como abordar infinidad de temas.

Os animo a que busquéis vuestra propia tribu, donde os sintáis acogidas, escuchadas y respetadas, y aprovechar este momento de cambio vital para crecer y construir desde otras muchas realidades.

Articulo por:
Andrea Piñero Cabeza

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