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Cuando las conexiones más seguras pierden cobertura

¿Verdaderamente tomamos conciencia del uso que cada día hacemos de los dispositivos móviles así como redes sociales? ¿Es el ejemplo que queremos transmitir a nuestros hijos? Aprende a seguir conectados con ellos en la adolescencia.

Nos acompañan desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Recibimos alegrías y sorpresas pero también las noticias más graves. Nuestra tranquilidad pende de un hilo si la batería se agota, si han colgado una foto nueva ó si no nos queda espacio para seguir almacenando fotos.  Inmortalizamos momentos que dejan de ser vividos para exclusivamente ser compartidos con los seguidores de la red social en la que estoy inscrito. Dejamos de ser vistos como personas para ser protagonistas en función de los “likes” que obtenemos en cada momento.

Cuando tratamos de educar a nuestros hijos, es importante tener información al respecto, pero mucho más importante es tener conciencia de qué les transmitimos nosotros. Es incongruente pedirles algo que ven que nosotros no cumplimos, no respetamos o no intentamos mejorar. Nuestro ejemplo es el mayor modelo de aprendizaje.

Cuando hablamos de las nuevas tecnologías mostrar un modelo adecuado se torna más complicado. Vivimos en la era tecnológica y las cifran lo demuestra: la encuesta elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas en 2017 arroja que el 84.6% de la población española de 16 a 74 años utilizó Internet en los últimos tres meses. Si contemplamos de forma desglosada los datos, podemos observar que el porcentaje aumenta cuando se trata de la población comprendida entre 16 y 24 años. En este intervalo el uso de las tecnologías lo han empleado el 98.1% de hombres y 97.9% de mujeres. Las cifran comienzan a descender a partir de los 55 años indicando que la brecha digital cada vez se hace más corta en cuanto a edad se refiere.

Pero hay una edad en la que no solo sirve que seamos un ejemplo en cuanto al uso que hacemos de las tecnologías. Se trata de un periodo más vulnerable en el cual un uso inadecuado puede derivar en determinadas dificultades que van a generar un intenso malestar emocional. Me refiero a la adolescencia.  Esta etapa comprendida por algunos autores entre los 12 y 24 años conlleva determinados cambios cerebrales. Estos cambios afectan a la forma en que los jóvenes buscan la gratificación en probar cosas nuevas, conectan con sus iguales de manera diferente, sienten emociones más intensas y rechazan los modos establecidos de hacer las cosas para crear nuevas formas de estar en el mundo. Cada uno de estos cambios es necesario para crear las importantes transformaciones que ocurren en nuestra forma de pensar, sentir, interactuar y tomar decisiones durante la adolescencia. Estos cambios llevan consigo beneficios pero también riesgos según indica el doctor Daniel Siegel. Las vemos detalladamente:

  1. La búsqueda de novedades surge de un creciente impulso de necesidad de gratificación en los circuitos del cerebro adolescente. Lo cual crea la motivación interior de probar algo nuevo y experimentar la vida más plenamente, estableciendo un mayor compromiso con la vida.
    • Desventajas: la búsqueda de sensaciones y la aceptación del riesgo que conceden más importancia a las emociones y se la quitan al riesgo tienen como resultado comportamientos peligrosos y los daños consiguientes. La impulsividad puede convertir una idea en acción sin tiempo para reflexionar en las consecuencias.
    • Ventajas: estar abierto al cambio y vivir apasionadamente se acrecientan, a medida que la investigación de la novedad se agudiza hasta convertirse en fascinación por la vida y en un deseo de inventar nuevas formas de hacer las cosas y de vivir con interés por la aventura.

  2. La implicación social mejora la conexión entre iguales y crea nuevas amistades.
    • Desventajas: los jóvenes aislados de los adultos y rodeados solamente de otros como ellos tienen comportamientos de riesgo cada vez mayor, y el rechazo total de los adultos y del conocimiento y el razonamiento de éstos aumenta dicho riesgo.
    • Ventajas: el impulso de conexión social lleva a la creación de relaciones de apoyo que, según prueban las investigaciones, son el mejor indicador de bienestar, longevidad y felicidad a lo largo de toda la vida.

  3. El aumento de la intensidad emocional confiere a la vida una mayor vitalidad.
    • Desventajas: la emoción intensa puede tomar las riendas y provocar impulsividad, cambios de humor y una reactividad excesiva, a veces poco aconsejable.
    • Ventajas: la vida vivida con intensidad emocional puede estar llena de energía y de un sentido del impulso vital que confiera exuberancia y entusiasmo por sentirse vivo en el planeta.

  4. La exploración creativa con un sentido ampliado de la conciencia. El nuevo pensamiento conceptual y el razonamiento abstracto del adolescente permiten cuestionarse el statu quo, enfocar los problemas con estrategias «fuera de lo establecido», la creación de nuevas ideas y la aplicación de innovaciones.
    • Desventajas: la búsqueda del significado de la vida durante los años de la adolescencia puede conducir a una crisis de identidad, la vulnerabilidad a la presión de los iguales y a la falta de dirección y propósito.
    • Ventajas: si la mente consigue mantener el pensamiento, la imaginación y la percepción del mundo de formas nuevas dentro de la conciencia, de la exploración creativa del espectro de experiencias que son posibles, se puede minimizar la sensación de estar en un bache que a veces puede impregnar la vida adulta y es posible cultivar una experiencia de «lo ordinario vivido como algo extraordinario».

Sin lugar a dudas, cada una de estas características puede ser desarrollada a través de las nuevas tecnologías. De ahí la necesidad de estar constantemente “enganchados” a ellas. A pesar de ello, como progenitores podemos ayudarles a transitar de una manera saludable y adaptativa por este periodo.

Un mito de esta etapa es creer que tienen que pasar de la total dependencia a los adultos a la independencia de ellos. Aunque es verdad que existe un impulso natural hacia la independencia, los adolescentes se siguen beneficiando de la relación con los adultos. El cambio sano hacia la madurez se hace a través de la interdependencia, no de un aislamiento total en el sentido “hazlo tú mismo”. A continuación veremos qué necesidades son importantes cubrir desde el entorno familiar para que puedan estar lo suficientemente protegidos ante cualquier aspecto que la red les pueda proporcionar:

  1. Explicitar nuestro afecto: no basta con pensarlo sino que debemos decírselo y actuar en consecuencia. Esto se verá reflejado en su autoestima.
    Además hoy en día se sabe que es uno de los pilares imprescindibles como factor de protección ante la violencia. En la medida en la que soy un modelo relacional afectuoso y cálido, ellos también se relacionarán así con el entorno.

  2. Sintonía emocional: es importante validar y legitimar las emociones que puedan estar experimentando. Puede que sean intensas pero necesitan ser sentidos por sus figuras de referencia para poder aprender cómo gestionarlas. En el momento en el que minimizamos, negamos o mostramos “eso es una tontería”, “estás en la edad del pavo” perdemos una gran oportunidad para sintonizar con ellos. La consecuencia a largo plazo será un alejamiento ante la falta de conexión.

  3. Asumir el rol que nos corresponde como padres: eso implica establecer límites a la vez que respetamos sus propias ideas y valoramos las alternativas propuestas. La habilidad de negociación será clave en esta etapa. Para protegerles no podemos estar en todos los sitios pero sí es necesario que puedan acudir a nosotros a contarnos qué sucede sin miedo a nuestras reacciones. La protección implica animarles a arriesgar pero sabiendo que pueden pedirnos ayuda. Este aspecto dependerá de cómo haya sido el clima y la comunicación en casa los años previos.

  4. Ayudarles a generar redes. El sentido de pertenencia es una necesidad vital del ser humano y particularmente en esta etapa. Tenemos que ser capaces de favorecer ámbitos sociales y que como mínimo pertenezcan a un grupo. Conocer a nuestros hijos significa saber qué le puede apetecer, gustar e interesar. Recordemos que es un momento de búsqueda de novedades.

Si estas cuatro necesidades están lo suficientemente cubiertas no necesitarán buscar otras relaciones para cubrirlas. Sino, será fácil quedar atrapados en grupos de redes sociales disfuncionales, aceptar propuestas que implican riesgo, o mostrar aspectos íntimos con la finalidad de agradar y ser aceptado.
Para finalizar os dejo un vídeo interesante que puede ayudar a seguir reflexionando y tomando conciencia sobre este tema.

Autora-Colaboradora: Laura Medina
Psicóloga-psicoterapeuta. M-23252
lauramedina.es

 


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