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La vuelta al cole

Ya ha empezado el colegio, así, sin anestesia.

En junio, cuando acababó el curso, teníamos por delante más de dos meses de descanso, sin deberes, sin estudiar, sin madrugones, sin prisas... ¡qué lejos se veía el retorno a las aulas!. Ha habido tiempo de casi todo: días de playa, de montaña, de piscina, de pueblo de los abuelos.

Sin embargo algunas madres me han comentado en la fila, que sus hijos ya tenían ganas de volver, que les sobraban los 15 o 20 últimos días de vacaciones, que les hacía falta volver a la rutina de la escuela, a los horarios de acostarse, levantarse, de comer, de estudiar, del baño, etc. Pues yo pienso que no, que si a nosotros los mayores nos encanta estar a la bartola, sin hacer nada, bueno, haciendo lo que nos gusta, si nos gusta levantarnos tarde,acostarnos a las tantas, no tener prisas, leer, ver películas, pues cómo no les va a gustar eso también a nuestros pequeños.

Mis hijos no tenían ganas de volver al colegio, soy sincera. Hasta alguna lágrima nos ha costado. Ahora, que ya llevamos unos días de clases, están más contentos, también es verdad. Se han reencontrado con sus amigos y hay muchas novedades: profes nuevos, clase nueva, estrenamos mochila, diccionario, libros. A mí siempre me sorprende la capacidad que tienen los pequeños de acomodarse a las nuevas circunstancias. Si los mayores tuviéramos esa facilidad, no existiría la famosa depresión post-vacacional que a muchos de nosotros nos afecta al terminar las vacaciones y empezar a trabajar.

Ahora sólo nos queda esperar que nos vaya muy bien. Que la profe que nos ha tocado sea buena. A mí me han contado de todo sobre la que tiene mi hijo este año: que es muy buena, que es muy mala, que grita mucho, que es muy blanda, que es muy cariñosa, pero también que es muy despegada. Y también es importantísimo el tema deberes. Esperemos que no nos mande muchos deberes, porque los deberes no se los mandan sólo al niño: nos los mandan a toda la familia. ¿Quién no se ha visto alguna vez pintando una lámina del niño mientras él termina el último ejercicio de matemáticas de los diez que le han mandado, y todo esto a las diez de la noche?

Cierro los ojos, cojo aire, todo va a ir bien, seguro que sí. Suerte para todos.

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